El cerebro agresivo: Neuroanatomía, neuroquímica y desensibilización

Tiempo de lectura: 4-5 minutos

ÍNDICE DE CONTENIDOS

1. Introducción
2. Neuroanatomía de la agresión
3. Neuroquímica de la agresión
4. Desensibilización ante la agresión
5. Aplicaciones prácticas
6. Referencias

PUNTOS CLAVE:

  • El córtex prefrontal y la red neuronal del comportamiento social juegan un papel importante en la conducta de agresión
  • La serotonina interviene en la regulación de la ira y las formas reactivas de la agresividad por lo que se debería tener en cuenta la ingesta de triptófano
  • La exposición a estímulos violentos de forma virtual (p. ej videojuegos) podría desensibilizarnos ante situaciones violentas de la vida real

1. INTRODUCCIÓN

La agresión es un comportamiento complejo y multifacético causado por numerosos factores y expresado de muchas formas.

En este artículo pretendemos hacer una revisión de los descubrimientos recientes en neurociencia cognitiva en humanos y en neurociencia del comportamiento en animales que nos permitan entender los procesos neurales responsables de las respuestas agresivas (Bartholomew, 2018).

El comportamiento agresivo es toda conducta que presenta como fin hacer daño o amenazar a otro individuo. Esta conducta es prácticamente universal entre especies y, aunque los fenotipos/expresiones de la agresión a veces varían entre especies, la organización y función de las estructuras cerebrales es similar. Por ejemplo, existen similitudes entre las estructuras límbicas de las ratas y ratones con el de los humanos.

La agresión es un comportamiento complejo y multifacético (Bartholow, 2018)

2. NEUROANATOMÍA DE LA AGRESIÓN

Históricamente, la mayor parte del conocimiento sobre la función de los sistemas neurales se basó en estudios de caso de individuos con lesiones neurales a causa de una lesión. El conocido caso del accidente de Phineas Gage en el siglo XIX permitió conocer la importancia del córtex prefrontal (PFC) en la regulación de la emoción de la ira y de la conducta de agresión.

Phineas Gage sufrió un accidente mientras trabajaba en el ferrocarril y una barra de hierro atravesó su craneo dañando la zona de los lóbulos frontales donde se localizaba su PFC. Aunque logró sobrevivir a este accidente, Gage sufrió un cambio muy notorio de conductas sociales a pesar de que su memoria y comportamiento motor no se vieron afectados (Van Horn et al. 2012)

Simulación del daño cerebral sufrido por Phineas Gage (Van Horn et al. 2012)

El córtex prefrontal (PFC) está asociado con la cognición de alto nivel y el funcionamiento ejecutivo. Por lo que las conductas agresivas podrían resultar de un fallo en el control auto-regulatorio del PFC.

En un estudio realizado en hombres se ha visto que aquellos que realizaban mal tests cognitivos que dependían en mayor medida del funcionamiento del PFC tenían un menor control auto-regulatorio de la agresividad ante provocaciones inducidas en un laboratorio (Giancola & Zeichner, 1994). En otro estudio se relacionó un aumento de la agresividad con un pobre funcionamiento del PFC (Giancola, 1995).

Sin embargo, no podemos explicar la agresividad teniendo en cuenta solamente el PFC. Parece existir una red neuronal más grande que regula el comportamiento social y la agresión. Esta red neuronal del comportamiento social está formada por los núcleos hipotalámicos anteriores, el hipotálamo ventromedial, la amígdala medial, el septum bilateral, sustancia gris periacueductal y el núcleo del lecho de la estría terminal.

En base a estudios realizados en ratas (y dada la similitud de su sistema límbico con el del ser humano), las estructuras del PFC inhibirían o modularían la activación de la red neuronal del comportamiento social (Bartholomew, 2018).

Además del papel que juegan el PFC y esta red neuronal, el hipotálamo cumple un rol importante al desencadenar conductas de agresión. La estimulación eléctrica de los núcleos hipotalámicos anteriores parece incrementar la agresividad tanto en ratas como en macacos Rhesus.

3. NEUROQUÍMICA DE LA AGRESIÓN

A pesar de que las redes neurales anteriormente nombradas estén relacionadas con la conducta agresiva, no todas las neuronas responden al mismo tipo de señalización neuroquímica y por lo tanto no son todas responsables de regular el mismo tipo de conductas. Por ejemplo, en un pequeño conjunto de neuronas de los núcleos ventromediales del hipotálamo existen receptores para los estrógenos, que parecen ser responsables de ciertas conductas de agresividad en ratones macho.

Es de especial relevancia la monoamina serotonina y su función como neurotransmisor. Esta cumple un rol fundamental al regular las respuestas afectivas, incluyendo aquellas implicadas en la conducta de agresión.

En estudios correlacionales se ha observado que los niveles de serotonina están negativamente relacionados con comportamientos violentos en humanos (Moffitt et al. 1998; Goveas et al. 2004) y primates (Highley et al. 1992; Westergaard et al. 1999).

En estudios experimentales en laboratorio, una reducción a corto plazo de los niveles de serotonina al reducir la ingesta diaria de triptófano incrementó la conducta de agresión en hombres (Cleare & Bond, 1995) y mujeres (Marsh et al. 2002). Por otra parte, la toma de suplementos de triptófano disminuyo la respuesta de agresión.

Parece ser que la auto-regulación el sistema límbico por parte del córtex prefrontal (PFC) está más dificultada cuando los niveles de serotonina están reducidos. Estos hallazgos también se han replicado en estudios con farmacoterapia (Berman et al. 2009).

Sin embargo, la relación entre serotonina y agresividad parece solamente guardar relación con la agresión dada con una alta activación psicofisiológica (agresión impulsiva o reactiva) pero no para la dada con niveles más bajos de activación (agresión planeada o proactiva).

4. VIOLENCIA VIRTUAL Y DESENSIBLIZACIÓN

La hipótesis de la desensibilización ante estímulos violentos cuenta con cada vez más evidencia y según esta hipótesis, la exposición a la violencia virtual puede llevar a la desensibilización ante la violencia real.

Para contrastar esta hipótesis, se han realizado estudios de neurociencia cognitiva con el objetivo de encontrar una relación entre disparadores de la agresión en el entorno ambiental y los procesos neurales en los sujetos. En este tipo de estudios, los participantes suelen ver estímulos de carácter violento mientras que su actividad cerebral es medida (p. ej. con resonancia magnética funcional).

Por ejemplo, Gentile et al. (2014) observaron que la actividad del córtex cingulado anterior y la amígdala era más elevados en individuos que jugaban a videojuegos violentos si estos individuos tenían más experiencia previa con videojuegos no violentos que con los violentos.

Engelhardt et al. (2011) demostraron que jugar a un videojuego violento por tan solo 25 minutos redujo la amplitud del componente P3 del potencial relacionado con un evento (ERP) causado por representaciones de violencia en la vida real.

Debido a que la amplitud del componente P3 refleja el valor incentivo de provocar un estímulo, esta reducción en la amplitud de P3 sugiere que la exposición a la violencia virtual podría desensibilizar ante la violencia real.

Batalla de Murrieta en San Pedro Abanto (Bilbao, 1874)

5. APLICACIONES PRÁCTICAS

La agresión como conducta tiene un sustrato anatómico y fisiológico y conocerlo puede ayudarnos a comprender mejor la naturaleza humana.

De por sí, la conducta agresiva no es buena ni mala, sino que depende de un contexto dado.

Por este motivo, en futuros artículos sobre esta temática seguiremos hablando de los factores psicobiológicos y sociales/contextuales de la agresión

6. REFERENCIAS

1. Bartholow B.D. (2018) The aggressive brain: insights from neuroscience. Curr Opin Psychol. Feb;19:60-64.
2. Berman ME, McCloskey MS, Fanning JR, Schumacher JA, Coccaro EF (2009) Serotonin augmentation reduces response to attack in aggressive individuals. Psychol. Sci. 20:714-720.
3. Cleare AJ, Bond AJ: The effect of tryptophan depletion and enhancement on subjective and behavioural aggression in normal male subjects. Psychopharmacology (Berl) 1995, 118:72-81
4. Engelhardt CR, Bartholow BD, Kerr GT, Bushman BJ (2011) This is your brain on violent video games: neural desensitization to violence predicts increased aggression following violent videogame exposure. J. Exp. Soc. Psychol. 47:1033-1036
5. Gentile DA, Swing EL, Anderson CA, Rinker D, Thomas KM (2014) Differential neural recruitment during violent video game play in violent- and nonviolent-game players. Psychol. Pop. Media Cult. 999:39-51
6. Giancola PR, Zeichner A (1994) Neuropsychological performance on tests of frontal-lobe functioning and aggressive behavior in men. J. Abnorm. Psychol. 103:832-835
7. Giancola PR (1994): EVidence for dorsolateral and orbital prefrontal cortical involvement in the expression of aggressive behavior. Aggress. Behav. 21:431-450
8. Goveas JS, Csernansky JG, Coccaro EF (2004) Platelet serotonin content correlates inversely with life history of aggression in personality-disordered subjects. Psychiatry Res. 126:23-32
9. Higley JD, Mehlman PT, Taub DM et al. (1992) Cerebrospinal fluid monoamine and adrenal correlates of aggression in freeranging rhesus monkeys. Arch. Gen. Psychiatry, 49:436-
441
10. Marsh DM, Dougherty DM, Moeller FG, Swann AC, Spiga R (2002) Laboratory-measured aggressive behavior of women: acute tryptophan depletion and augmentation. Neuropsychopharmacology, 26:660-671
11. Moffitt TE, Brammer GL, Caspi A et al. (1998) Whole blood serotonin relates to violence in an epidemiological study. Biol. Psychiatry 1998, 43:446-457
12. Van Horn JD, Irimia A, Torgerson CM, Chambers MC, Kikinis R, et al. (2012) Mapping Connectivity Damage in the Case of Phineas Gage. PLoS ONE 7(5): e37454
13. Westergaard GC, Suomi SJ, Higley JD, Mehlman PT (1999) CSF 5-HIAA and aggression in female macaque monkeys: species and interindividual differences. Psychopharmacology (Berl) 146:440-446

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Jorge Pérez Córdoba.
  • Finalidad  Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios  Jorge Pérez Córdoba.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Abrir chat
¡Hola! ¿Cómo te podemos ayudar? 😊
Whatsapp
Hola, soy Jorge Pérez Córdoba. ¿Cómo podemos ayudarte? 😊